Desde el siglo XVIII, Aledo se ha dedicado al cuidado de sus olivares propios, en Martos (Jaen). Estos olivos, ahora centenarios, son de la variedad “marteña” o “picual”, apreciada por los expertos por la altísima calidad del aceite que se obtiene de ellos.

Las aceitunas son recogidas en los primeros días de diciembre y por el tradicional sistema de “vareo” (golpear lateralmente las ramas con una larga vara, hasta que las aceitunas maduras caen a grandes lonas extendidas por el suelo).

En la almazara estas aceitunas son lavadas y molturadas, obteniéndose este zumo natural de aceituna que es el aceite de oliva virgen extra monovarietal picual de ALEDO OLEO.

Este aceite de color verde-amarillento es un auténtico perfume de olor frutado, fresco y fragante. Su sabor es delicioso e intenso, resultando ideal en la elaboración de todos los platos de nuestra gastronomía tradicional: mejora el sabor y tiene gran rendimiento en frituras, realza guisos, asados, tortillas y pescados, personaliza gazpachos, paellas, ensaladas, y resulta irremplazable en el desayuno con unas rebanadas de pan tostado.

Pero el olivar y el aceite de oliva supone mucho más que eso: es el cultivo que más mano de obra especializada requiere, y es la principal fuente de riqueza de grandes zonas de nuestro país. Y si no fuera por la barrera contra la erosión que suponen las raíces de los más de doscientos millones de olivos de Andalucia, hoy España sería un enorme desierto.

Esperamos disfrute de este aceite de tan alta calidad, tan beneficioso para la salud, y tan español.

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