Hacer buenas migas.

Las migas son  un delicioso  y humildísimo plato tradicional de grandes zonas de España y  se elaboran a base de pan duro — humedecido en agua con sal— aceite de oliva, tocino ,chorizo, panceta, ajos, uvas y en realidad todo lo que hubiere, porque su origen está en los pastores manchegos trashumantes, que echaban en la sartén todos estos ingredientes que portaban en sus zurrones.

Dos grandes ventajas tenía este plato para los pastores: que sus ingredientes nunca  se les estropeaban  y otra no menos importante: es un plato energético que casi se hace sólo, por lo que no requiere tener desatendido el rebaño mientras se hacen.

A las doce del mediodía, hora de comer en los páramos de España, los solitarios pastores se reunían para hacer lumbre y comer juntos las migas, cita en la que cada pastor aportaba lo que modestamente podía y pasaban un buen rato juntos con fraternidad y compañerismo. De ahí la expresión castellana de “hacer buenas migas” para referirse a las personas que, simplemente, se llevan bien.

Las migas y el pulpo eran la debilidad de Manuel María de Puga y Parga (1874-1918), más conocido por el apodo de “Picadillo” que fue un afamado gastrónomo, autor de célebres libros de cocina como “La cocina práctica”. Su pasión por la gastronomía la tuvo desde pequeño; afición por cocinar y comer con fruición, lo que  llevó al chaval con solo 8 años a pesar 75 kilos.

Además de su amor por la cocina, hizo carrera política, llegando a ser alcalde de La Coruña en dos ocasiones por su simpatía y cercanía a los vecinos, como así lo demuestra una anécdota de esas fechas: era el verano de 1914 y un circo alemán visitó esta ciudad anunciando en su propaganda que en él se podría ver al hombre más gordo del mundo, que pesaba doscientos kilos. El circo se fue al día siguiente de haber llegado porque su alcalde pesaba 275 kilos y, como decían sus vecinos: Manolo no cobra por mirarle.


Nuevo jabón de aceite de oliva: La originalidad es volver al origen.

 

<“text-align: justify;”>En los molinos de aceite, una actividad complementaria a la producción de aceite de oliva ha sido durante siglos la elaboración de jabón; grandes pastillas de jabón artesano que dejaron de fabricarse hacia 1950, por la competencia de los jabones industriales de las grandes empresas multinacionales. Eran jabones naturales elaborados con aceite de oliva según la fórmula particular que cada molino tenía. En Aledo conservamos el viejo manual de hacer jabón e incluso muestras de los jabones que se hacían en la almazara en el siglo XIX y que nos han servido para su recuperación.

El jabón elaborado con aceite de oliva (al que se debe la piel sana y radiante de nuestras abuelas y bisabuelas) frente al jabón industrial hecho con ingredientes químicos, es artesano, natural, hidratante, nutritivo,  tonificante, muy recomendado para pieles sensibles, y no tiene colorantes. Deja una fina película en piel y cabello, por lo que a menudo sustituye a la crema hidratante o a la mascarilla. Para su presentación (envasado a mano en papel de estraza) hemos optado por dos colores de etiqueta que siempre han significado la limpieza en los molinos: el verde malaquita,hoy utilizado en quirófanos, y el añil, (color azul también conocido como índigo, Santander, Borbón, ultramar, Bilbao …)  símbolo de pulcritud.

El nuevo jabón está disponible en nuestra tienda online, aledooleo.es, aunque nuestros consumidores habituales lo recibirán de regalo en el interior de cada caja de 3 botellas de 5 litros.

Añada su comentario

Realiza la operacion para que sepamos que no eres una máquina: *